
Hay vermú de grifo
De grifo y de mi pueblo, para completar el cartel. ¿Hay algo más tradicional y canónico que el vermú de los domingos? Con la ropa de ir a misa desabrochada y aflojada, el palillo de la aceituna arrojado con disimulo al suelo de la barra y, en la cara, una disyuntiva: pedir una segunda ronda o cambiar al bar de enfrente. Era algo de viejos, de gente de orden con periódico dominical enrollado en el sobaco y una pareja de malditos niños enredando entre las piernas. Los jóvenes no iban de vermú. Los jóvenes quedaban durmiendo hasta las dos de la tarde o viendo "Los Simpson" en el sofá con la cabeza entre las manos, maldiciendo el garrafón del sábado.
Para qué negarlo. Esta costumbre dominguera era una cosa carpetovetónica de pelÃcula de Berlanga, de marqueses venidos a menos y de falsos beatos que sólo van a misa para poder ir luego al bar. Pero, por suerte, el vermú dominical se ha ido incorporando al repertorio de tendencias retro que molan, y ahora son los jóvenes modernos y "fashion" los que mantienen vivo el ritual, transformándolo en un vicio urbano de lo más apetecible. Ha pasado en los últimos años en casi todas las ciudades españolas, aunque el barrio de la Latina de Madrid, apéndice el inclasificable e inmortal Rastro, ha abierto el camino. Ahora pasa en el cogollo más entrañable de Zaragoza. Vermutear es "cool".
Qué gusto da que el Tubo vuelva a su ser. Qué gusto de tomar el vermú sin complejos, rodeado de "gafapastas" ojerosos que se cuentan unos a otros quién pinchó en qué bar la noche anterior. Qué gusto de encontrar a los amigos en Bodegas Almau, en la Ballena Colorá, en Casa Nicolás, en Doña Casta, en CandolÃas, en Manjares... Qué suerte tiene Zaragoza: El Tubo ha vuelto a la vida con gran éxito de crÃtica y público juvenil (o no tanto: treintañero, quizá). Dan ganas de gritar, con Rajoy: ¡Viva el vino!
El vermú es una forma de hacer las paces con la ciudad. Hostil entre semana, está llena de atascos, broncas, miserias, jefes adustos, autobuses llenos, sudor de oficinista y ascensores sin ventilación. Menos mal que los domingos, con un par de tapas y una copa de lo que sea, Zaragoza nos acaricia y nos dice que, a pesar de todo, nos quiere.
Sergio del Molino para la columna "Del revés", del suplemento "Muévete" del Heraldo de Aragón del viernes, 16 de Noviembre de 2007.
Ya no es una costumbre de domingo, la cosa empieza el jueves por la noche, o hasta allà he investigado yo, que entre semana no suelo salir para comprobarlo. Desde ésa noche, hasta el domingo por la mañana el Tubo de Zaragoza se convierte en centro de reunión de diversidad de gente que entre tapa y tapa conversa sin preocupaciones ni estrés de ningún tipo. Un refugio para la desconexión, la diversión, el buen yantar y por supuesto, el buen beber.
No es una tradición que se pueda hacer todas las semanas, por lo menos yo, de "poder adquisitivo medio-bajo", pero una vez al mes hay que visitar el Tubo, porque la realidad está ahÃ. El Tubo es ahora una de las partes más bonitas de Zaragoza. Callejuelas estrechas que dan calor en invierno y "fresquito" en verano, limpias (por fin, limpias), con luz propia y tremendamente luminosas cuando el sol está de su parte, ambiente distendido y gente que "convive" alrededor de un buen vino, una caña y una deliciosa tapa.
El la hermana pequeña de "la Latina", no hay duda, pero con el mismo encanto. Quizás más (o quizás menos, no se me enfadaden los de Madrid)
P.D.:
Bueno, ya he dejado una buena excusa para que visitéis Zaragoza antes de "su Expo". Además, desde el dÃa 14 de noviembre, esta ciudad está celebrando su "13 concurso de tapas" y 80 establecimientos (bares, más bien) de esta ciudad compiten por hacerse con varios galardones entre los que destaca "la tapa más votada por el público". El año pasado la ganó una estupenda tapa que hacen a unos pocos metros de mi casa, en el "Meli Meló", "la patata asada rellena de ternasco". Un vicio, vamos.

Asà que esta noche, cuando me entre el hambre, me iré de "tapitas" con mis amigos y de paso arreglaremos el mundo.
Total de mi barrio, La Magdalena, (de éste que hablan lo Ixo Rai) al tubo, sólo hay un paso.
MI BARRIO - Ixo Rai
¡Ramón, otra mañana que te has ´sobao´!
Los currantes con mono y el bar ´chapao´.
El Txabi no ha podido echarse un café,
la solución será levantarse a las diez.
Los del Ayuntamiento si que madrugan
como les gusta sacar la grúa
pero seguro que no han ´multao´
al coche del alcalde mal ´aparcao´.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un vino con el Camarón,
y entre tapita y tapa, la Revolución.
Mira el del "danone", ya le han robado
unos veinte yogures, se ha ´descuidao´.
Pues a mi me parece que era el José,
el que tiene a su madre en Carabanchel.
Hablando de madres, por allà van tres,
las de los insumisos, ¡Qué irán a hacer!
A escribir a algún preso o a convocar
la próxima asamblea a nivel estatal.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un tinto con el Camarón,
y entre tapita y tapa, la Revolución.
Hassan cada dÃa te entiendo peor
y llevas cuatro años en el Jalón.
Pareces el Chesús con el Chusé
que ´charran´ todo el dÃa en aragonés.
´Meca´ que balonazo que le han ´pegao´
a aquel abuelico que estaba ahà ´sentao´.
Si es que no hay medios para entrenar,
con tanto gitanico sin federar.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un tinto con el Camarón,
y entre tapita y tapa, la Revolución.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un tinto con el Camarón,
y entre tapita y tapa, la Revolución.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un tinto con el Camarón,
y entre tapita y tapa, la Revolución.
Este es mi barrio, pero es especial,
aunque tenga "secretas" como los demás.
Nos tomamos un tinto con el Camarón,
y entre tapita y tapa, La Revolución.
(Y este es mi barrio y me mola más
que el barrio de los pijos, ese me da igual.
Me gustan mis colegas, salir a rapear,
cantar esta rumbita sentado en mi portal.)
anroroju
Esos son los barrios que molan mas para ir de tapas y lo del vermú de tubo y grifo....una pasada....no veas la ilusion que me hace cuando voy a los madriles y me escapo a la obligada visita al rastro a tapear y tras unas cervecitas acompañar almenos con un vermú de los antiguos...si señor...al menos uno...hay que tomar, porque eso... eso es volver con estilo y los recuerdos se agolpan y molan.
Felicidades por tener aún a tus amigos con los que poder ir a arreglar el mundo por tu zona de tapas, no creas que todos podemos decir lo mismo, se nos han ido desperdigando por el mundo con los años....como nosostras mismas.
Un besote fuerte y que corra ese vermú de grifo.