
Desde hace un tiempo más bien lejano medito seriamente abandonar este espacio... pero de momento sólo lo medito. La sensación de dejar otra vez algo a medias me enferma y me duele, pero debo de reconocer que cada día se me hace más duro escribir algo (y digo algo, sin más, ni bueno ni malo, ni blanco ni negro, ni alegre ni triste...) que decir simplemente "me voy"
Razones hay muchas, más que para seguir escribiendo, pero enumeraré las que creo importantes y que rondan continuamente mi cabeza, mi burbuja y este espacio que ya no sé si es mío, vuestro, o de nadie.
Mi interés por escribir es, como las operaciones matemáticas, directamente proporcional al interés que genero en mis lectores (amigos, visitantes, curiosos, etc.) Y como mi interés es poco, esto, cada día se va un poquito más a la mierda.
Me he metido en una "camisa laboral de doce o trece varas" y no puedo salir. Fui de gallito y ahora me las dan todas en el mismo sitio... y aunque lo dejaría todo, la cobardía del boxeador a tirar la toalla me obliga orgulloso a continuar regalando mi tiempo por unas cuantas monedas (que al fin y al cabo, todo es cierto, son las que me dan de comer)
He abandonado a todo aquel que estimaba, a todos mis "amigos de la blogosfera" y ahora casi me avergüenza visitarlos. Ese "qué dirán" se hace fuerte en mi cabeza. Yo sé que el tiempo es mi enemigo, pero supongo que parezco un "mendigo de comentarios" y eso es lo que no me deja ni asomarme al exterior de mi burbuja para pasearme, como antes, por esos sitios que casi con ansia devoraba a diario.
Ya sólo tengo ganas de escuchar "canciones de domingo" y no es justo amargar al personal. El amargo de las cosas es mejor guardarlos para mi, como he hecho siempre (o casi). La pena por dentro se lleva mejor.
Pronto, muy pronto, vuelvo a trasladarme (si encuentro a donde ir) o a retroceder sobre mis pasos. Yo quería (y creía) que este increíble lugar donde fundé mi vida hace un tiempo iba a ser definitivo, pero la suerte siempre me ha sido esquiva... y yo siempre he sido un iluso.
Creo que poco queda más que decir. Quizás que me resulta patético contar esto porque mañana tendría que ver las cosas de otro color. Alguna vez tendrá que salir cara, ¿qué se yo? ¿por qué no mañana?
Voy a seguir meditando... Ahh!!! y por favor, no dejéis comentarios en este post, no es lo que busco, sólo es una forma de preparar una despedida que si llega quiero que haga muco ruido.
P.D.:
Hace mucho tiempo Rosa, mi queridísima amiga Rosa, me dijo que con el tiempo colocaría mi imagen en el blog. Hoy, escondido detrás de un centrifugado queda un rosto que si bien es mío cada día reconozco menos... Qué adolescente parezco (tú ahora buscas novedad). ¿Estaré empezando a chochear?
Una última canción del "Maestro"... porque sí






















